lunes, 5 de enero de 2015

El Cuestionario Proust

Hace poco me arriesgué a impartir un taller de literatura. Constaba de: la biografía, el cuento, la narración, literatura creativa y poesía. Preparé muchas actividades para mis alumnos, sobretodo para desbloquear, perder el miedo a la página en blanco, y hacerles ver que las ideas no se buscan, sino que surgen, nuestra cabeza no para. Y a veces de la idea que nos parece más ridícula, puede surgir algo maravilloso. 

Al final solo vino una alumna a mi taller, hicimos un par de clases y nos lo pasamos bien. Pero el taller se suspendió por falta de alumnos. Al buscar tantas ideas para escribir, me entró el gusanillo, y me quedé con las ganas de desarrollarlas, así que aprovecharé este blog para ponerlas en práctica. Y si alguien se anima a hacerlas, ¡bienvenido sea! A mí me encanta escribir, lo haga mejor o peor. Me ayuda a evadirme de la realidad, a conocerme, e incluso a ver las cosas desde fuera. Y revivir momentos. Yo tengo malísima memoria. El otro día encontré un mini-diario de cuando estaba estudiando COU en Salamanca, y aluciné. Reviví lugares, momentos, detalles, conversaciones y sentimientos de los que jamás me habría acordado si no fuera por tenerlos en tinta y papel. Y fui una adulta viviendo su vida de adolescente, criticando su inocencia y diciéndole a la Patricia de 17 años: "pero ¿tú eres tonta? ¿No ves que te has enamorado del más chulo de la clase? ¡Que ese cuento es mentira, no te lo creas!" Pero por otro lado, volví a sentir el cosquilleo nervioso en la barriga, el frío gélido de Salamanca en la nariz y el del banco en el trasero, y hasta oí la voz y recordé la cara de aquel chico con el que salí dos años y medio y que el tiempo había borrado de mi mente  ¿No les ha pasado? 

A lo que iba, que escribo más que hablo. El primer día de taller, además de darle un poco la chapa a mi única alumna hablando un poco sobre la imaginación -que si es una necesidad de ficción para salir de nuestra rutina...que se diferencia de los sueños en que la imaginación es voluntaria, etc-, y enumerar una serie de consejos para escribir (yo, famosa novelista con varios Premios Planeta en mi biblioteca particular, pero es que no está la cosa para rechazar trabajo), empecé con el tema de LA BIOGRAFÍA.

Un amigo me dio la idea de utilizar el Cuestionario Proust para "romper el hielo", y que así los alumnos, entrevistándose entre ellos, crearan un perfil sobre sus compañeros para presentarlos. Lo hicimos nosotras dos y la verdad es que salen cosas muy divertidas. También puede servir para crear personajes, respondes las preguntas poniéndote en su lugar, y después utilizas detalles de su personalidad a conveniencia para tus historias. Cuestionario Proust para crear personajes

Yo, de momento, voy a responder a una adaptación del cuestionario para "tiempos modernos', como si fuera una celebrity. Quien quiera utilizarlo solo tiene que buscar "Cuestionario Proust" en el amigo Google.

El principal rasgo de mi carácter: la inseguridad, que mezclada con que soy muy inquieta y curiosa forman un cóctel explosivo. Quiero hacer mucha cosas pero no me atrevo, necesito que me empujen.
Dicen que espero demasiado de mis amigos. Confío en las personas.
Mi peor defecto es mi baja autoestima, aunque me lo estoy arreglando.
No podría vivir sin música.
No soporto la prepotencia.
¿Un ritual que si no hago me estropea el día? Elegir y ponerme unos pendientes.
Cuando llega la Navidad...mi familia sigue desperdigada.
De niña quería ser vaquera. Conservo a mi muñeca Raquel, que me la trajeron los Reyes cuando pedí una hermanita. Conservo también las cintas de cassette que me grababa yo misma cantando Whitney Houston.
Si me pudiera transportar al pasado me metería en un guateque, sin dudarlo.
No le doy vueltas a relaciones anteriores ni a "qué hubiera pasado si..." porque solo me juntaba con capullos a sabiendas de que eso no podía llegar a ningún lado.
Puedo pasarlas horas muertas buscando cosas para hacer, sin llegar a hacer ninguna.
La última novela que leí: "Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión", de Mamen Sánchez.
No me gusta invertir tiempo cocinando, aunque cuando lo hago, se me da bien.
En las redes sociales comparto mis pensamientos y subo bastantes fotos. Creo que para compartir noticias ya están los periódicos.
No me engancho al Candy Crush ni a ningún juego.
El Whatsapp es un básico, como las camisetas de Primark. Aunque con moderación.
He llegado a soportar una semana sin internet, y hasta lo he agradecido.
Soy anti-tecnología. Odio bajarme cosas de internet. Me sigue gustando alquilar pelis y comprar CD's. Una pringada, sí, pero a mí me compensa.
Soy deportista, pero solo si es bailando. Correr o nadar me aburre muchísimo, no sé cómo lo hace la gente para motivarse.
No me canso de escuchar a Queen. Mi serie de televisión favorita es Friends, y no me aburro de ver Amelie.
Compro en los chinos aunque no me siento orgullosa de ello.
El próximo verano me gustaría...sentir que estoy de vacaciones porque el resto del año trabajo.
Digo que me gustaría montar mi propio negocio, pero no me pongo a ello.
No practico ninguna religión.
¿Que cómo me gustaría morir?...Es un tema del que no me gusta hablar. No me quiero morir, y punto.
Mi lema: vive y deja vivir.







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